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Cómo elegir bien melones y ananás

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Es época veraniega y las frutas protagonistas son los ananás y melones: veamos cuáles aspectos tener en cuenta para poder elegirlos bien deliciosos y no decepcionarse con algún sabor insípido al probarlos, ya que una vez comprados ¡no hay marcha atrás! 

Ananás:

  • La piel no debe tener manchas ni moho, ni presentar golpes, y al presionarla debe notarse su firmeza.
  • Tiene que percibirse su aroma dulce: si huele agrio, ya pasó su punto de maduración. Si no despide olor, se trata de un ejemplar aún verde.
  • Sus hojas tienen que estar frescas y de color verde brillante. Tironeando suavemente de una hoja del centro, debería desprenderse. Si en cambio, podemos sostener la fruta en el aire desde dicha hoja, todavía está verde.
  • Debe ser pesado: es una indicación de que hay agua en su interior, por lo tanto es fresco.
  • El color es dorado o amarillo.

Melones:

  • Si compramos una mitad podremos observar su pulpa, que tendrá que ser tersa y con un color más oscuro en la zona de las semillas.
  • Piel firme uniforme, sin manchas ni raspones. Al presionar con las manos, descartar la presencia de partes blandas. Además, se debe hacer presión en la parte extrema inferior para comprobar si está aún verde o ya maduro. Si se hunde levemente, está en óptimo estado para su consumo. Firmeza en ese punto significa que el ejemplar está verde. Demasiado blando, ya pasó de maduro.
  • Debe ser pesado en relación a su tamaño. Al igual que el ananá, si es liviano significa que no tiene mucho líquido.
  • La forma debe ser simétrica, sin hendiduras ni imperfecciones.