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Cómo y porqué hay que pelar los pimientos

La técnica es sencilla e igual a la que se emplea con el tomate: para pelar un pimiento hay que aflojar su piel con calor.

 ¿Cómo? Sujetándolo sobre una hornalla encendida, de tal modo que la llama llegue directamente a la piel. Ir rotando el pimiento para dejar toda la superficie carbonizada.

Una vez que quedó bien quemado, se retira del fuego y se deja enfriar. Cuando el pimiento está listo para tomarlo con las manos, se lo lleva debajo de una canilla con agua para ir quitando la piel carbonizada hasta que quede completamente pelado.

El pimiento es muy utilizado en la cocina, sobre todo en recetas con carne, y tiene un alto contenido de antioxidantes y de vitamina C. Su bajo aporte calórico y graso lo convierte en un alimento indicado para dietas hipocalóricas. Otorga sensación de saciedad gracias a su alto contenido de fibra, que además previene y mejora el estreñimiento.

Sin embargo, quienes presentan dificultades en la digestión, deben comer el pimiento sin la piel ya que ésta puede producir gastritis, y un efecto irritante e inflamatorio, sobre todo, en el intestino y el recto.