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Escapadas gastronómicas, un plan que no falla

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Si bien Buenos Aires es una de las capitales del mundo con mayor oferta gastronómica, con diversidad de platos, sabores y estilos, muchos porteños optan cada vez más por salir de la gran ciudad, hacer algunos kilómetros por la autopista y conocer aquellos pueblos que parecen haberse detenido en el tiempo. Conectar con las raíces argentinas de una forma especial: a través de la comida.

Pueblos como Tomas Jofré, Carlos Keen, San Antonio de Areco o Mercedes no serían conocidos por muchos ciudadanos porteños si no fuera por sus por sus platos abundantes y, sobre todo, por la amabilidad –propia del interior del país- a la hora de atender a los comensales. “Elegí salir a comer con mi familia a ‘El secreto de Keen’ más que nada porque buscábamos tranquilidad, para ver un poco de verde y que haya poco ruido. Buscamos por internet referencias del lugar y todas las opiniones eran muy positivas”, dice Maximiliano Russo, productor de televisión, que suele hacer escapadas gastronómicas junto a su familia.

Por lo general, estos lugares –que se pusieron de moda pero que nada tienen de moderno- ofrecen menúes radicalmente opuestos a los platos poco abundantes y muy decorados característicos de Palermo Hollywood o Las Cañitas. Las propuestas tienen que ver con entradas de fiambre casero y la clásica parrillada argentina. Clientes que han pasado por “El secreto de Keen” consideran que el precio es accesible si se tiene en cuenta que se trata de una salida eventual. “El rancho”, de San Antonio de Areco, es otro clásico para quienes deciden apartarse de Buenos Aires, al menos por un rato. Ya más lejos, a poco más de una hora y media de la Ciudad, puede almorzarse en familia o con amigos frente al río y elegir entre parrilla o pescados. La atención: excelente. La clave es realizar la reserva porque la espera, en muchos casos, puede extenderse hasta más de una hora.

Si se escribe en el buscador de google “Tomás Jofre”, lo primero que aparece son opciones de restaurantes para ir a cenar. Es, tal vez, un pueblo al que la comida lo define y que tiene para ofrecer muchos bodegones con la impronta indiscutible del interior de la provincia. Uno de ellos es “Lo de Silvano”, un lugar que –según los comensales- es como viajar al pasado. La calidez es la protagonista del lugar. Natalia Lesyk, periodista de gráfica y televisión, fue en el marco de una salida de amigos: “había un menú único, de entrada de fiambres artesanales mercedinos y ravioles caseros con estofado de pollo, un lugar apto también para ir en verano, porque afuera tiene una pérgola bellísima”. Lo que llama la atención a quienes optan por “Lo de Silvano” es que se puede repetir cuantas veces se desee. Un detalle que hace la diferencia y que no muchos conocen.

La escapada gastronómica al interior es una alternativa diferente y cada vez más instalada entre aquellos que, durante la semana, se ven obligados a lidiar con el trabajo o el tráfico de Buenos Aires. Es un plan distinto, una forma agradable de conocer los pueblos que aún conservan las costumbres argentinas de otras épocas y reciben a los clientes con un trato especial, cada vez más difícil de encontrar.

Malvina Liberatore

Malvina Liberatore

Periodista.